La cosificación y los enemigos

Hay seres que cosifican a los demás para beneficiarse manipulándolos emocionalmente . Y hay seres, que dan sin esperar nada a cambio, sin darse cuenta que su alma se deseca. Son los dos extremos en el abanico infinito de posibilidades del comportamiento humano. Y peligro de muerte si se encuentran estos dos extremos por el camino.

* El dar sin límites y no recibir nada a cambio tiene consecuencias casi irreparables.

Igual que el cuerpo físico necesita comer para obtener la energía para vivir; el alma, necesita alimentarse de energía psíquica para vivir, porque si no la recibe, muere de extenuación. Por eso, el idealismo de la posibilidad de dar sin recibir aquí en la tierra no es viable. Una vez muertos podremos darnos sin límites, aquí, necesitamos los límites para conseguir un equilibrio entre el dar y el recibir que nos permita que el alma no muera. La misericordia de la Jesed es posible en la tierra si se protege con la severidad de la Geburáh.

* El pragmático cosifica a los demás para obtener beneficios emocionales, energéticos o físicos( económicos o sexuales).

Con independencia de nuestras acciones siempre tendremos enemigos. Hay de dos tipos. Los que se manifiestan y lo expresan con su mirada y con sus actos. Y los que son como el lobo-abuela de caperucita roja. En el segundo caso, es difícil distinguirlos. Solo una atención plena, nos despertará de sus verdaderas intenciones antes que nos coman con sus enormes bocas.

Necesitamos discernir quien es nuestro enemigo y qué tipo de manipulación ejerce sobre nosotros. Al percatarnos que una persona es nuestro enemigo necesitamos por el amor a nosotros mismos alejarnos de ellos. Permanecer en el lugar donde nos pueden hacer daño emocional, físico o de cualquier índole es masoquismo y faltarnos el respeto, no cuidarnos . Somos templos sagrados y nuestro fin es cuidarlo amorosamente. Por eso, un idealismo extremo donde se crea que es posible permanecer conviviendo amorosamente con nuestros enemigos, que conseguiremos algún día su amor, no es viable. Si no podemos alejarnos del peligro, la evitación, la indiferencia y solicitar ayuda externa y de la justicia es nuestra opción. La verdadera justicia consigue nivelar la balanza.

La ceguera inconsciente nos hace negar aquello que vemos y no queremos ver porque no podríamos sostener esta realidad dolorosa: cualquier ser que es querido y que es un verdadero enemigo. Necesitamos despertar a esta realidad y tener el valor suficiente para cuidarnos de ellos. La necesidad inconsciente de amor que tenemos todos y el miedo consciente o inconsciente a perder a ese ser, nos juega estas malas pasadas, y vamos justificando al enemigo que tenemos en casa o en las proximidades.

En nuestra ceguera inconsciente, los enemigos que más quieres serán los más peligrosos. Ellos saben de nuestra dependencia y jugarán a darnos en cuentagotas para que nuestra agonía de recibir su limosna sea permanente y nunca muera nuestro deseo. Y así consiguen que, en el momento que recibamos sus desperdicios plenos de podredumbre, seremos inmensamente felices y agradecidos justificando sus anteriores actos manteniendo en nosotros viva la esperanza de su posible cambio de actitud . Y continuará así, el siguiente capítulo de nuestra historia interminable de autodestrucción masoquista inconsciente hasta que tomemos cartas sobre el asunto.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s