Un pensamiento en “sin nombre (3)

  1. ¿No es el alma sin la máscara, ¡Oh, Dios!, Tú, eso no dicho de la materia?
    Y abro los ojos imaginándote orbitándome por mi cabeza,
    en las caracolas de tu mar en la intimidad de las sirenas
    donde la muerte no existe, sólo es el vuelo de las cigüeñas,
    cálamo de nuestras espirales estiradas sin el tiempo del espacio de los planetas.
    Y buscándote, ¡Oh, Dios!
    he comprendido que somos todos unidos el unicornio logarítmico que se expande de tu saeta.

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