La danza originaria de la vida

No soy capaz de elevar mi voz

No puedo gritar que estoy viva y que soy

No puedo ser libre en la prisión de la carne

Si mi espacio es el Universo ¿Por qué tengo que limitarme?

¿De qué sirve abrir la conciencia si no puedo manifestarme?

¡Qué poco espacio para respirar el amor incondicional del aire!

¿Podremos algún día borrar nuestros límites viviendo la plenitud del yo soy

 recibiendo y dando por igual sin invadir nuestros espacios sagrados?

Ahora me es prioritario sanar las heridas equilibrando el dar y la libertad de ser en la esfera transgredida.

Respiro el silencio del aire y la naturaleza va insuflando en mí la danza originaria de la vida.