Tu inmensidad

Soy en mi cuerpo,

Tú,

bendecida por tu gracia.

Y así,

siento la nimiedad de mi vida

frente a tu inmensidad,

plena de sufrimientos y alegrías

sin tiempo ni espacio

del ubícuo presente de la existencia.

Mis conflictos no tienen importancia

aunque mi ego pleno de angustia

los engrandezca en la irrisoria realidad que yo interpreto.

Bendíceme con tu luz en cada instante de mi vida

para permanecer despierta y serena a esta conciencia iluminada

relativizándome al sentir así a toda la humanidad dentro de mi corazón .

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