Sombra y luz de ti

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Leonora Carrington

Aquí os dejo algunas de mis anotaciones

Y aunque la luz incida sobre mi cuerpo, por mucha luz que me llegue siempre, siempre tendré  una parte de mí en sombra, siempre que tenga materia; porque mi ser  existe por su dualidad. Cuando solo sea luz, solo luz me fundiré al infinito y seré solo espíritu.

 El sacrificio purifica la mezquindad de la piel de animal que envuelve mi esencia.

La muerte me incita al amor, al desapego de mi cuerpo, a la entrega al trabajo bien hecho con esfuerzo, a unificarme con el todo que soy yo en mí mismo en él.

No dejes que tu sombra sea más grande que tu luz porque aunque siempre esté contigo porque es parte de tu esencia, debe ser lo más pequeña posible, pequeño diablo que nos acompaña en el camino. Hay que colocarla abajo pisándola con los pies, que no nos invada para que la luz del sol nos caliente a nosotros y a nuestras compañeras.

El paraíso

437px-ParadiesParadise -02 Tempera sobre el algodón, 21x30cm, Ulaanbaatar 2003, Otgonbayar Ershuu

En mi ignorancia y en mi búsqueda del sentido de para qué vivimos doy el siguiente pensamiento:

Lo que considero que nos diferencia en el camino desde que nacemos hasta que morimos de los animales es nuestro espíritu y una inteligencia superior.  Somos animal y somos alma con una mente superior. Debemos aceptar lo uno y lo otro y nuestro pensamiento debe ser el auriga de esta dualidad.
 Considero que debemos primero, conocer muy bien lo peor de nosotros, aceptar esta faceta negativa de nuestro ser y gracias a nuestra inteligencia ir dirigiéndonos en la medida de lo posible hacia el camino correcto, hacia nuestra parte sublime, abriéndonos hacia el interior donde habita nuestra alma.
Por eso no debemos dejar pasar ni un día de nuestra existencia sin que experimentemos sentimientos relacionados con el amor y apertura hacia los seres que te rodean expresando lo que sentimos, buscándonos, descubriéndonos, manifestando siempre nuestro interior. Así, poco a poco, iremos descubriendo lo superior de nosotros irradiando nuestra esencia  y así los que te rodean también  irán abriéndose a la suya hasta que un día regresemos de nuevo al paraíso unificado del espíritu de donde salimos hace ya mucho mucho tiempo.