Idolatría

Tendemos a idolatrar sin valorar el poder interior propio. Sin darnos cuenta que lo que se idolatra ya lo tenemos aunque dormido en nuestro interior. Solo necesitamos reactivarlo para poderlo expresar despertando a lo que nuestro yo es. Cuando dejemos de hacerlo, nuestro pilar se engrandecerá para ser igual a lo que idolatramos, porque podremos hacerlo germinar en nosotros. La idolatría crea dependencia a ella y nos pone en la posición de sumisión ante sus deseos debilitándonos. Nada nos hace más feliz que hacer feliz al ser idolatrado. Nada nos hace más feliz que el ser idolatrado nos dedique parte de su tiempo. Nada nos hace más feliz que el ser idolatrado nos tenga en cuenta.

Y en el juego de las idolatrías las manipulaciones son muy frecuentes. Alerta necesitamos estar por la posibilidad de entrar en grupos sectarios donde se mueven a nivel piramidal. La necesidad humana innata de pertenecer a un grupo y ser reconocido por el mismo juega un papel importante en cualquier grupo sectario.

Si nuestro pilar como persona individual no está fortalecido, el que desee manipularnos dentro del grupo podrá hacerlo inversamente proporcional a la consistencia del mismo. Es decir, a mayor consistencia, menor manipulación, menor dependencia y mayor salud en las relaciones en equidad.

El juego de la idolatría empodera al idolatrado a distintos niveles, que en grados extremos se les llega a divinizar. Los más próximos o favoritos de éste adquieren también poder. Así se inicia la pirámide de poderes y la consiguiente pirámide de favores. La diferencia entre los favorecidos, los más próximos al idolatrado y los desfavorecidos que serán aquellos que el idolatrado decida por alguna causa distanciarlo del grupo (acrecentando enormemente su poder) determina qué nivel de poder tienes dentro de la pirámide. Así el poder se va acentuando en unos y disminuyendo en otros.

No hace falta irnos al caso más extremo, las sectas; porque en general, en cualquier grupo de cualquier tipo existe una jerarquía y esto origina la pirámide que va originando la diferencia de poder. Y en menor o mayor escala, siempre se juega en esa pirámide donde se crea el poder de unos y la dependencia de otros, porque el que está más arriba puede decidir quien se puede favorecer o perjudicar debajo de su nivel. Eso es el poder.

Por tanto:

NO,

A LA IDOLATRÍA, NO AL ABUSO DE PODER Y NO A LA DEPENDENCIA DE PERTENENCIA A CUALQUIER GRUPO.

Y

SI,

A LA LIBERTAD DE SER CADA UNO LO QUE ES RESPETANDO A LOS DEMÁS QUE SEAN LO QUE SON Y SI A LA EQUIDAD DE TODOS EN CUALQUIER GRUPO O EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA VITAL.

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