Desde el Tao Teh King de Lao Tsé (I)
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El sabio resuelve sus asuntos sin actuar y divulga sus enseñanzas sin palabras. No niega nada a la multitud. Le ayuda, pero no pide nada a cambio. Hace su trabajo, pero no le otorga ningún valor. Consigue su meta, pero no reclama méritos. Y precisamente porque no reclama méritos nadie puede arrebatárselos.
¿No es por no vivir para sí qué viven tanto? Así el sabio procura quedarse atrás. pero está delante de los demás.¿No es por su desapego de sí mismo que su ser puede realizarse? Por ser desinteresado obtiene su propio bien.
Esta es la ley del cielo cuando hayas hecho tu trabajo. ¡RETÍRATE!
Desde San Agustín
Desde el principito, Antoine de Saint-Exupéry
Desde Martin Luther King
Desde Khrisnamurthi
«Abandonar la pereza y pasar a la acción consciente eso es vivir el presente. Saber gozar de todo lo bueno que cada instante nos aporta es un arte difícil pero necesario, es señal de sabiduría apreciar e incorporar en nuestra vida aquellos placeres esenciales escondidos, el sentido del humor y la visión positiva son una parte importante del equipaje para este trayecto vital».
Khrisnamurthi
Desde Ilusiones de Richard Bach
Las frases que he recogido de Ilusiones de Richard Bach.
-«Limítate a despegar tu propia personalidad, serena y transparente y luminosa, irradiar lo que somos preguntándote si lo que hacemos es lo que deseamos hacer y haciéndolo solo cuando la respuesta es afirmativa».
– «Nunca un libro debe sustituir a mi entendimiento».
-«Ya eres libre aunque no lo seas, somos libres de la rutina, la autoridad, el hastío y la solemnidad».
– «Si estás vivo tu misión en la tierra no ha concluido».
-«Deseches todas tus inhibiciones y tus certidumbres de hacer una cosa y hazlo como si fuera parte de tu vida. Deja que tu personalidad inconsciente se adueñe de ti».
-«Para vivir libre y dichosamente debes de sacrificar el tedio. No es siempre un sacrificio fácil».
-«Todos somos farsantes en este mundo, todos fingimos ser algo que somos. Somos ideas inmortales e indestructibles de lo que es, aunque estemos convencidos de otra cosa».
-«Y es seguro que los amigos se reencontrarán después de algunos momentos o de todo un ciclo vital. No te dejes abatir por las despedidas son indispensables como preparación para el reencuentro».
– «Depender de que a los demás le interesa lo que digo equivale a depender de los demás para ser feliz».
Nadie pertenece a nadie
Nadie pertenece a nadie. Cuando despertamos estamos solos frente a la vida, observándola directamente: nacimiento, camino y el fin de ella. No somos de nadie: ni de tus padres, ni de tus hijos, ni de tus hermanos, ni de tu pareja, ni de tus amigos. Eres de ti solamente. Esto que digo no quiere decir que vivamos en soledad, ni que no queramos a las personas ni a la familia ni amigos, todo lo contrario. Al tener una mayor conciencia en la vida tienes mayor libertad interior y mayor capacidad de decisión de cómo y con quién quieres estar y compartir tu vida. También, en la ampliación de conciencia comprendes que amar a un círculo cerrado no tiene sentido. El círculo de amor se va ampliado en círculos concéntricos hasta el infinito a medida que va aumentando la conciencia y se tiende a ser una recta sin límite, porque se va amando a toda la humanidad. Y se siente la necesidad de amar a todas las personas incluso a aquellas que consideras enemigas (es difícil, lo sé, pero hay que intentarlo).
Lo finito y la pasión de Cristo
Seguiremos vivos mientras vibremos girando sobre nuestro eje vertical, cálamo de Dios yacente en el Cristo igualitario.
La pasión recorriéndonos, sufrimiento y plenitud en la aceptación del destino con paz.
Como tú, Cristo, la vida, pasión de Cristo.
Intérvalo o entrenudo.
¡Aprendamos a aceptar nuestra mortalidad! ¡Aprendamos a morir en vida!
Difícil tarea. Cuando se ama la vida es inviable aceptar su pérdida.
Mortalidad implica pasión, vida. La eternidad implica muerte.
¿De qué sirve no morir si vives sin pasión, sin vibrar, sin sentir, si vives muerto?
¡Vibra!, ¡Vibra!,
¡Vibra en Dios!, ¡Vibra en tu ser!,
¡Vibra amando!¡Vibra con pasión sintiendo!.
Quien ama más vive más (II).
«Adónde iré cuando se me pare el corazón», Alice Leal
Caminamos en la carrera de la vida y según se cree, gana el que recorra más distancia, el que sobreviva más tiempo. ¡Uf, menos mal que no he sido yo el que enferma!, ¡Uf, menos mal que no he sido yo el que ha muerto,…por los pelos…!
Hay tanto egoísmo…, que como máximo, importa un círculo de personas muy restringido. Como máximo el núcleo familiar y algunos amigos. Incluso a algunos sólo les importa su propia persona.
Se va madurando a medida que el egoísmo disminuye, a medida que el círculo de personas que amamos se va haciendo cada vez mas grande. La madurez plena se consigue cuando se siente que todos somos el uno y que el sufrimiento de cualquier persona es también nuestro sufrimiento. Cuando el círculo es tan grande que su radio se hace infinito. Cuando de círculo nos convertimos en recta. En este momento es cuando sentimos que somos el uno en el todo.
Lo importante es vivir el tiempo que te da el destino de la manera más intensa posible, disfrutando de la belleza de la naturaleza, de las demás personas y de cualquier pequeña cosa. Amando y entregándote donde veas que se te necesita, aprovechando cada minuto, no dejando de hacer las cosas para otro día, usando toda tu energía para hacer lo que desea tu interior y no gastándola en bagatelas, en preocupaciones vanas, en criticar y juzgar la vida de los demás, en enfadarte, en exigir porque tú eres el centro y los demás deben de idolatrarte, en aparentar lo que no eres, en ser el centro porque tú eres el mejor del grupo….todo esto son nimiedades.¿Aún no sabes lo que desea tu interior y te preocupas de lo que hace el vecino de enfrente?
Una persona que aproveche cada minuto de vida por ser él mismo amando al resto de la humanidad vive más con independencia de los años que le haya tocado vivir. No gana la carrera de la vida el que llegue más lejos en años a la meta sino aquel que en cada paso que dé sea de tal intensidad vivido, tan plenamente, tan verdadero, tan consciente de ser parte de un todo que para dar el siguiente paso necesite toda la eternidad porque cada momento vivido es eterno. (nunc stans).











